sábado, abril 05, 2003


Acorde con lo que más deseaba, en mi octavo cumpleaños me regalaron un juego de quimíca. Colores, vapores y densidades que transmutaban como magia fueron mi principal entretenimiendo durante meses.
Pero la diversión no terminó allí, seguí jugando con colores, vapores y densidades
...y sigo jugando.

viernes, abril 04, 2003


Pensando en antiguos héroes me acordé de Mazinger. Como pequeño adicto consumidor de capítulos repetidos, me emocionaba casi hasta las lágrimas cuando Koyi Kabuto machaba a las terribles creaciones del malvado Dr. Infierno y del Barón Ashler.

Pero los antiguos héroes han caído. La nostalgia me llevó buscar en Internet y mis ojos maduros vieron otra realidad: Dibujos decadentes, sexistas, violentos y discriminatorios.
...y los más grave, que Koyi siempre iba con unas horteras mallas naranjas ajustadas.

Joder, ¿Dónde se perdió la inocencia?

*Gracias por todos los comentarios de ánimo, me habéis sacado de un agujero negro.

miércoles, abril 02, 2003


"...Se extasiaba con las películas en tecnicolor, de caballos rojizos vadeando ríos, de persecuciones y galopadas, de lejanas montañas tan verdaderas, de carros trashumantes avanzando torpemente a la luz de la luna. Historias de tiros, de indígenas, de cabarets, de naufragios, de mujeres fascinantes que cantan con collares de flores, de hombres duros y arrojados, de muerte y contrabando, de barcos piratas, de amores inconmensurables...”
La Oficina - Carmen Martín Gaite

Hoy quiero escapar de la realidad por un buen rato. Lo que parecía seguro y al alcance de la mano, ahora es incierto. Me asusta una soledad feroz, una carestía de recursos o espejismos rotos en mil pedazos. La abuela decía “mijo, no cuentes los pollos antes de nacer.”

Me voy al cine, o mejor aún, me leere el blog de algunos cuantos...

lunes, marzo 31, 2003

En dos días sólo he sentido la radiación solar a través de los cristales empañados de mi oficina. Intento darle forma a un sueño con sabor de arena húmeda, moldeándolo muy poco a poco y luchando contra mis limitaciones. ¿Seré lo suficientemente persistente, intuitivo, agudo y paciente para tener éxito?
La vida debería ser como en una serie de televisión en la que con sólo esperar el próximo capítulo se conoce el desenlace. O como cuando encontramos a un conocido que no veíamos que hace mucho tiempo. O cuando volvemos al barrio de nuestra infancia y vemos como todo ha transmutado. Pero hay que tener paciencia para ser más felices que el resto...
Afortunadamente, alguien muy especial me ha cuidado, me ha entretenido y me ha alimentado. ¿Qué más le puedo pedir al día a día? Gracias C.