viernes, abril 18, 2003

Una de las cosas fascinantes de vivir en USA es la cantidad de anuncios curiosos que te llegan por todas partes y que a veces te muestran el reflejo de la sociedad en general. Además de las típicas ofertas de pizza, y los ofrecimientos de tarjetas con límites de crédito tan obesos como los intereses, en mi buzón de correo me he encontrado con cosas inverosímiles:
Invitaciones a varias iglesias (metodista, baptista, episcopal, luterana, presbiteriana, católica y otras salsas), cupones para la limpieza del hogar, catálogos de ropa para señoras grandes (léase gordas), CD con miles horas gratis de conexión a AOL (que funcionan mejor como posavasos), ofrecimientos de vacaciones en Orlando con MickeyMouse, ofertas de pegatinas y chequeras horteras con diseños de ángeles o banderas (ambos temas recurrentes), entre otros. Pero hoy, he recibido un regalo.
Un sobre en atractivos colores que decía:
“Puede que Ud. sepa lo que está pasando... pero ¿Realmente sabe DONDE está pasando?”

y era la oferta de un Atlas del Medio Oriente.

Nada como el poder de la información.

jueves, abril 17, 2003

He estado un par de días vacío de palabras pero lleno de acontecimientos.
Tres proyectos consecutivos que me piden datos, cálculos, y exactitud. Una campaña en busca de voluntarios. Un plan con imaginación. Nuevas destrezas desarrolladas. Un par de artículos por resolver. Algun aparato roto en el peor momento pero remendado con un plan de campaña. Y todo, todo desenvolviéndose en pequeñas porciones, con un desenlace distante.
A ratos, durante algún intermedio, me siento enfrente de una pantalla vacía. Y por más que la miro no le veo ninguna señal que me indique por donde empezar a rellenarla. Como si esa ausencia fuera el reflejo del mi interior.
¿Será, como decía un antiguo profesor, que “la inteligencia está compartimentalizada”?
Si es así en poco tiempo bajará la presión y, al tercer día, resucitaré mi blog. Amén.

martes, abril 15, 2003

Lo tuyo, lo suyo, lo nuestro, lo vuestro... todo lo devoras con la violencia de un carnívoro hambriento y esa capacidad infinita de agujero negro.
Resistí a tus artificios infantiles y a tu inextinguible desconcierto. Pero me viste caer mísero y vacío en la más profunda de las desolaciones.
Los vestigios de carne viva que aún cubren mis huesos, arden al roce del viento. Pero sé que no pararás, hasta dejarme seco y baldío, reliquia en escombros, polvo crematorio y humo poluto.
Y aún, cuando quiera renacer como ave fénix, profanarás mi cuerpo y triturarás mis sueños.

Eres como el comecocos pero sin fantasmas.

lunes, abril 14, 2003

Ayer Monita fue feliz.
Divina con su chal y su perfume y sus rizos rubios. Con abundancia de travesuras infantiles. Sin servir la cena en el sofá.
Y sabiendo que muy pronto estará en el norte, con las mareas generosas y el viento inmutable. Donde tostará tu piel bajo un cálido sol.
Te quiero Monita, te hecho de menos.

domingo, abril 13, 2003

“Del cerdo me gustan hasta los andares” Anónimo

Receta para hacer chorizos
(Original de la madre de un carnicero de un pueblo cercano a Sevilla, pero con modificaciones desde el exilio)

1kg de carne de cerdo (unos 2/3 de tocino y 1/3 de paletilla) triturada o picada.
40 gramos de pimentón (con pimentón ahumado queda mejor).
25 gramos de sal.
3 gramos de pimienta molida.
20 gramos de ajo (para que repita menos se puede usar unos 40 gramos de ajo que se les han hervido por unos 2 minutos).
Otras versiones llevan también orégano, brandy, vino, aceite, etc.
Tripa para embutir. Si estás fuera de España, se puede usar las “DeWied HOME PACK brand hog casings” que vienen conservadas con sal y que hay que desalar 1 hora antes de empezar.

Escalar los ingredientes a la cantidad deseada. Por cada kilo de carne salen unos 2 chorizos grandes.

La carne picada no debe quedar muy fina para que no se haga pasta. Se puede usar una picadora de manubrio aunque también hay picadoras eléctricas.
Al sustituir las cuchillas de la picadora por un embudo alargado, se usa el aparato para embutir. Para embutir se mete todo el trozo de tripa en el embudo, y luego se va sacando la tripa en la medida que la salida de carne la va rellenando.


Atar fuertemente un extremo con hilo grueso de algodón dejando un poco de tripa para que no se desaten. El hilo que se deja largo para atar la otra punta y así se puede colgar para su secado. Secar en un clima frío y seco (se pueden dejar colgados en la nevera) por unos 10 días procurando que los chorizos no se toquen entre sí.

Receta alternativa para hacer chorizos:
Tener antiguos tesoros en momentos de crisis (click aquí).