jueves, agosto 14, 2003

No se que quieres...

Esta semana unos amigos que se fueron de vacaciones, me han dejado a cargo de la alimentacion y cuidado de sus dos gatos.

Cuando pequeño siempre tuvimos algún perro en casa. Algunos fueron bonitos pero locos como el caso del cocker canela llamado "Syndy". Otros fueron feos pero listos como un pequinés con pronatismo que llamamos "Chulín". En cualquier caso en casa nos entendíamos bastante bien con ellos.

Pero los gatos siempre estuvieron un poco en el límite de los desconocido para mi. Los recuerdo como unos animales que transmitian enfermedades a las embarazadas. Así que para conciliarme con la raza felina, he intentado jugar con los gatos de mis amigos.
Y no entiendo nada. No mueven la cola, no ladran, no muerden, no lamen, no babean, no hacen caso.

Por eso me agradó la noticia de que los japoneses acaban de inventar un traductor para gatos. Le llaman Meowlingual y saldrá en el mercado Japones en noviembre. Según la noticia se trata de un collar (para el gato) con un walkie talkie (para el humano) que dice que significan los sonidos del gato en cuestión.



Igual para las próximas vacaciones de mis amigos humanos me lo compro el "juguete" y así converso un rato con sus gatos.

martes, agosto 12, 2003

Volví al lugar de partida...

Miles de recuerdos y la sonrisa tatuada en la cara.
Las montañas, el verde y el cielo.
El sol que pica en la piel.
El calor y la humedad.
La alegría, la música y el baile.
Los abrazos sinceros y los apretones de mano.
La cerveza suave, abundante y helada.
La arepas instantáneas en la madrugada.
EL mar caliente y la arena fresca.
El pescado frito y crujiente.
La carne a la brasa y la yuca hervida.
Las pieles morenas y el brillo en los ojos.

Y me muero por tu voz por tus ojos por tu risa por tu pelo por tus dientes por tus labios por tu lengua por tus marcas por tu cuerpo por tu sexo.

Pero ahora he vuelto a lo que llamo "casa".