sábado, noviembre 22, 2003

Memorabilia


Ayer en casa tuvimos una cena con unos amigos.

De aperitivo tuvimos fondue de quesos suizos. De entrada, pechugas de pollo rellenas de paté y corazones de alcachofas con arroz blanco de corea.

De postre tuvimos mouse de lima y Tiramisú (con mascarpone y Gran Mariner).

Para beber comenzamos con un Beaujolais nouveau del 2003 (sí, acaban de salir), y después con uno de reserva (también francés) del 94. Con los postres un Riesling para el que quisiera un vino blanco.

Y como sobremesa Ron Santa Teresa 1796 ("Gran Reserva Solera", de Venezuela) o Brandy Courvoisier, a elegir. Acompañados de piroullines y galletas con café de Colombia.

Entre las conversaciones surgió la serie de televisión de los 80 Hawaii cinco-0 y me acordé de las veladas que pasé yo en esos años.

No tenian nada que ver con la de esa noche. Usualmente comíamos maní y papas fritas de bolsa. De bebida, solíamos comprar anís con jugo de naranja.

Y me acorde que este Lunes 24 es mi cumpleaños. Entonces llequé a la conclusión que, si no viejo, al menos me estoy haciendo más añejo...

martes, noviembre 18, 2003

Amici fiori, che nel piccol seno racchiudete le stille del veleno.
(Amigas flores, que en el pequeño seno esconden las gotas de veneno.)
SUOR ANGELICA - Giacomo Puccini.

- Si consigues entradas, compra una de más...
- No entiendo
- ...es para mi nuevo amigo

La suerte de estar en una relación estable, suele venir con la desgracia de la pérdida de visión. Nuestra la escala de valores suele cambiar y lo que era maravillso, pasa a normal; y lo que era normal, pasa a insoportable.

Cuando los destellos de la pareja son menos brillantes, se ve mejor el brillo en otras personas. Y ese es el momento, en que podemos crearnos nuevas ilusiones, aquellas que nos devuelven las mariposas en el estómago y la carne de gallina.

Pero el riesgo en el cambio es siempre muy grande, principalmente porque nos falta información. Como no podemos conocer el futuro, arriesgamos mucho en el juego. Y en algunos casos, resolvemos llevar una vida paralela en el que podemos mantener la emoción con la seguridad. Y es entonces cuando el riesgo es más alto.

Y yo me pregunto, ¿porqué nos hecemos adictos a ese flujo de emociones? ¿Es esta adicción ineludible? ¿Existe algún recurso tipo, endorfinómanos anónimos, para aquellos que ya estamos en el vicio? ¿Hay alguna receta doméstica para inducir emociones intensas de una manera perenne con una sola persona? ¿lo soportaríamos?